martes, 20 de julio de 2010

Canterbury

¡Canterbury, Canterbury, Canterbury! Ahí aprendí a ser paciente. Redescubrí la amistad. Aprendí que el clima te cambia y te puede afectar la cabeza. Aprendí lo que es insertarse en una sociedad y una cultura similar pero con costumbres totalmente diferentes a la nuestra. Aprendí a dar y regalar. Tuve conclusiones realmente interesantes acerca de algunos temas. Sentí lo que es la inmigración en carne propia. Aprendí a estar rodeado de gente de todo el mundo y a aceptarlos tal cual son, tratando de no juzgarlos por su procedencia. Creo poder haber discernido la diferencia entre entender y sentir. Me deprimí por no conseguir lo que había ido a buscar, y luego sentí en carne propia que cada cosa tiene su tiempo y hay que saber esperar y no desesperar, aunque suene trillado y repetido, en especial si hay tantos factores en juego como la adaptación social y la asimilación de la nueva cultura circundante. Me hice fanático de la cerveza ale, del curry, del Shepard's pie, del gravy, del chutney y de la jacket potato. Confirmé que los ingleses son de palabra, son gente confiable y de fierro. Llegué a la isla del imperio con casi nada en los bolsillos y estos dos muchachos singulares me dieron todo. Absolutamente todo, sin esperar nada a cambio. Fueron pacientes y comprensivos conmigo. Y como dijo Sarah, vamos a ser amigos de por vida, y eso me alegra, porque conocer gente así es una gran suerte, una alegría inmedible y trascendente a través de fronteras e idiomas disímiles. Henry me enseñó algunas frases útiles y siempre estuvo dispuesto, al igual que Sarah, a responder cualquier inquietud de esta boca llena de preguntontas. Los ayudé gustoso con los arreglos de la casa, pintando, lijando y estando ahí siempre que pude. En serio, a Henry y Sarah les debo la vida por estos lares y, todo lo que pueda visitar y conocer, será en gran medida a su generosidad y ayuda incomparables ¡Los quiero mucho muchachos! ¡Un gran saludo y gracias! Y ahora... a volarrrr

3 comentarios:

adal dijo...

Hola né,

Me alegra que hayas encontrada a personas tan maravillosas que te albergaron y te contuvieron durante tanto tiempo. Realmente agradezco a Dios esa gran ayuda de encontrarte con seres tan maravillosos y yo como padre les agradezco esa amabilidad y a tanta ayuda y mano que realmente te dieron.
Un abrazo hijo y suerte en tu camino.
Yo veo como has crecido y como vas viendo el mundo con otros ojos y la madurez que vas adquiriendo.
Realmente le pido a Dios que te proteja y me alegro y enorgullece la valentía que tenés.
Como siempre cuidate en todo momento y un gran abrazo.

Tu papi

Ronix dijo...

Saludos rosarinos, señor Postrelli.
En paz descanse su pasado.
Un abrazo!
Pablo

Lord Garparelli Encamisado dijo...

Pablo:

Muchas gracias por todos los comentarios. Sigo sorprendiéndome cada vez que veo uno tuyo! No pares! Y sí, así debería ser, el pasado siempre debería descansar en paz!
Un gran abrazo amigo escritor