miércoles, 27 de octubre de 2010

Temple Bar, Dublín

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Bienvenidos señoras y señores a Temple Bar, el centro turístico por excelencia de Dublín. Sea bienvenido señor a la bella Irlanda, a su colorida gente que contrasta tan vívidamente con esa nube espesa que cubre casi todo el país a lo largo del año. Relájese, tómese todas las pintas que su hígado le permita, y/o sustraiga ilegalmente la cantidad de este sabroso elíxir que su consciencia le deje (en estos casos, es mejor no tenerla). Trate de entenderle a los irlandeses, retrúquele todos los chistes que intantáneamente harán resonar su risa en el pub, en su trabajo o en la calle. Sea amable, sea irlandés. Ahora, dése una vueltita por Temple Bar un fin de semana a la noche y deléitese con las bandas callejeras que tocan todas las noches los mismos cinco temas durante 3 meses. Reiterativo, ¿no Meli?, pero de excelente calidad. Disfrute de los personajes callejeros, las riñas de gordos borrachos, de los innumerables alcohólicos que deambulan cual vagabundo busca un euro tirado en el piso. Escuche historias de viejos irlandeses con amplia experiencia de vida y trate de aprender algo. Si trabaja en un local de empandas en el corazón de Temple Bar, como tuve el honor, orgullo y suerte de hacerlo, prepárese para todo, hasta para vender hamburguesas. Prepárese para ver cómo parejas a las 3 de la mañana de un viernes llegan al local y empiezan a discutir por el sabor de una empanada. Ríasele en la cara de las rubias taradas que vienen pidiendo por favor que las ayuden a alejar a sus novios anodinos. Niéguele papel de alumino a los adictos al crack. Regálele una empanada a los indigentes caraduras que vienen pidiendo comida, si es de pork and apple, mejor, porque ésa no la lleva nadie ¡Qué sabor más horrible! Entrene duro, y rompa récords. Almuerce y cene por un mes seguido empandas, y le prometo que no se va a cansar. Hágase amigo de los argentinos notables de Dublín. Agradézcale una vez más a Sebastián Cooke por la oportunidad y el aguante las primeras semanas en su casa, así también como al Poli ia y Mariana que me alojaron en su casa como 7 días sin problemas ¡Qué buenas mañanas, Pablito, los mates! Conozca a Pablo Mc Allister y a los minhinos, sus futuros compañeros de Favella, y agradézcale por el aguante en esa casa inmensa. Vea al Guri esporádicamente y ríase a carcajadas de su humor y maldad inmejorables. Vaya haciéndose amigo poco a poco del Tano que siempre lo pasa a saludar para filosofar acerca de la vida, del sistema, de la problemática de las bebidas energizantes en la postmodernidad; así como para compartir un café, una empanada de Tikka y las historias más pausadamente contadas. Comparta con Fede unas noches para el olvido con las hamburguesas. Labure como un animal 15 horas en Saint Patrick's day o sin francos como el robot-zombie capo ídolo de multitudes de David. Esté listo para los chistes de su jefe Kevin. 
Prepárese para todo, porque la va a pasar de puta madre. Esté atento a los pungas de empanadas y dinero, que lo van a dormir. Tenga cuidado con los borrachos porque cuando entran se pueden poner violentos. Reciba a Mechi, Viryi y Milu en la empanadería y tómese un cafecito. Comparta las noches con la dulce y compañera Julia López, quien le hará el aguante para que todo sea más placentero. Y termine coronando la estadía laboral en Dublín trabajando codo a codo con los hermanos venezolanos areperos, quienes me hicieron revivir los deliciosos sabores latinoamericanos, me llenaron de su cálido acento e hicieron esas interminables noches más cortas y divertidas. 
Y de vez en cuando, cuando no entra nadie, asómese por la puerta, y grabe un video como éste, que resume lo que es Dublín perfectamente: Una ciudad hermosa llena de talentos, borrachos y ¡hechos chistosísimos!

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